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martes, 1 de marzo de 2011

Nunca me daré por vencido

¿No es frustrante prometerle algo a Dios y a ti mismo, de que no volverás a hacer eso que no es bueno y fallas en el intento? ¿No es decepcionante cuando recaes en la misma situación una y otra vez, aunque tu mismo sabes que esta mal y no debes hacerlo?

Todos (o la mayoría) hemos pasado por lo mismo. Todos tenemos nuestro "Talón de Aquiles" que debemos vencer, esa lucha interna que hay en nosotros, esa área de nuestra vida que no podemos dominar y que muchas veces no tira derrotados al suelo, creyendo que jamás podremos liberarnos de ella.

La verdad es que a veces nos enojamos con nosotros mismo, e incluso contra Dios porque El no hace nada para ayudarnos. Sin embargo, es algo que debemos enfrentar NOSOTROS. En otras palabras, depende de nuestra actitud el hecho de vencer o ser vencidos.

Déjame iluminarte con un ejemplo: alguien está esclavizado al cigarrillo. El sabe que eso lo daña física y mentalmente. Sabe que cada vez que fuma está acortando su vida. Sabe que está propenso a paros respiratorios, a enfermedades de los bronquios, a morir con los pulmones perforados, etc. Sin embargo, a pesar de todo el daño que se hace, SIGUE FUMANDO. Tarde o temprano pagará las consecuencias.

Llamalo cigarro, sexo, drogas, alcohol, chisme, anime, internet, dinero, mentira, calumnia, enojo, pleito, ira, maldad, etc. Si analizas tu vida, y si estás leyendo esta reflexión es porque sabes que hay algo que está controlando tu vida que te está dañando física, mental y espiritualmente.

El hombre por naturaleza necesita depender de algo o alguien. Solamente que la mayoría nos refugiamos en cosas, lugares y personas equivocadas. Que bien se siente sentirse seguro, pero ¿a qué precio?

Hoy es un momento en que TODOS hagamos un alto en el camino, que nos sentemos a reflexionar si verdaderamente somos libres o no en Cristo. ¿Estamos viviendo el Evangelio a plenitud o simplemente esperamos que las cosas salgan mejor mañana?

Es hora de que se rompan las cadenas en las vidas esclavizadas por el pecado. Por ello el título de esta reflexión "NUNCA ME DARÉ POR VENCIDO". Si me descuido, mi vida será nuevamente llevada cautiva por el pecado. Si doy lugar a ello, seré vencido por el mal.

Por ello debe de ver mi vida cómo está ante el Señor. Si hay algo en mí que me está siendo estorbo, debo de quitarlo. Debo de arrancar esas cosas que me están dañando. Pero el punto clave de todo es que NO LO HARE EN MIS FUERZAS.

Yo tomo la determinación y decido dejar algo, pero será DIOS quién me ayudará a hacerlo. El necesita TU desición para actuar. Yo quiero que EL obre en mí, y sé que tu también. Créeme, te entiendo perfectamente cuando lloras y te sientes mal por fallar ante el Señor, es un sentimiento horrible que no se le desea ni al peor enemigo.

Pero este es el momento en que retomes tu llamado, en que te levantes, en que alces tus ojos y veas a Jesús, que a pesar de que has fallado, El sigue mirándote con ojos de perdón. ¿Recuerdas al Hijo Pródigo? Eso es lo que Dos quiere hacer contigo. No temas, si te acercas a El, EL NUNCA TE ECHARA FUERA.

Tienes poco que perder y mucho que ganar. Adelante es la Orden del Señor.

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